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(E)VIDENCIAS
Y dijo el Oráculo:
“Éste es un mes de tristeza
pero después vendrá la alegría”
COSAS CON LAS QUE UNO SE ATERRA POR ESTOS DIAS
…y no sé que espera que considere, si es así de tremendo. Ahora lo leo en una entrevista al propio Viñas -David, Boris David… “Boris” como Karloff, como el monstruo, él mismo lo señala- publicada, la entrevista, por Miradas al Sur (que tiene muchas, muchísimas erratas, más de las tolerables, además del diseño que no me gusta, pero eso es otro asunto) en ocasión del libro, de Viñas, digo, sobre viajeros argentinos a los Estados Unidos. Dice que Tinelli (yo ya se lo había comentado a los amigos, a P., por ejemplo, o a Z., porque le juro que la vi venir, lo mismo que el viejo, pero ahora que él lo dice se me erizan los pelos de la nuca como si mis augurios fueran de la naturaleza misma de los de Elisa la visionaria y, ay, que temor me dan las figuraciones del mañana que comparto con Boris David), que Marcelo Tinelli, va a ser presidente. Dice también que es un “pelafustán” como Reagan que, en los Estados Unidos, alcanzó la presidencia en la década del ochenta. Y dice que “Tinelli no es una separación; es una prolongación de la miseria en la cual hoy está incrustada la Argentina”. Y lo tremendo es que no hay que ser como Boris David que lo dice con palabras magníficas salvadas por su glosa del desuso o como Elisa la visionaria que predica cada semana otro improbable apocalipsis de cotillón ante cada micrófono que le cruza el paso. Hay que unir A con B y B con C y no sé si hace falta ir más lejos si entre A y B o entre B y C median cuatro misérrimos años, vea… Porque ya se conoce lo que cierta exposición mediatica produce en los cerebros de la masa espectante y, le digo a quien se cruce, que piense, que se detenga un minuto a meditar sobre los signos que amenazan velados en los pliegues de los acontecimientos sobre las actitudes y las marcas que anticipan fastos y nefastos. Evocar la mirada del pelele lobotomizado -¡Pum, para arriba!- que en 1990 comenzaba a conducir un programa nocturno por el que nadie daba dos mangos junto a figuras de la talla del Cocho López, Lanchita Bissio, o el Teto Medina y compararla con la de de quien se siente hoy más allá de todo, desde ese limbo ominoso e inabordable desde donde cada noche contribuye a desahibilitar la más mínima actividad mental crítica de la media nacional. Ay, no pretenda que sea más claro, que no me enrosque en medio de cavilaciones y terrores y monstruos y fantasmas… No joda, quiere.