Archivo para Junio 2004
PESSOANA
Súbita, una angustia…
¡Ah, qué angustia, qué náusea del estómago en el alma!
¡Qué amigos he tenido!
¡Qué vacías de todo las ciudades recorridas!
¡Qué estiercol metafísico mis propósitos todos!Una angustia,
Un desconsuelo en la epidermis del alma,
Un dejar caer los brazos en el crepúsculo del esfuerzo…
Reniego.
Reniego de todo.
Reniego más que de todo.
Reniego a espada y fin de todos los dioses y su negación.
Pero ¿qué es lo que me falta que siento faltarme
en el estómago y en la circulación de la sangre?
¿Qué aturdimiento vacío me extenúa el cerebro?¿Debo tomar cualquier cosa o suicidarme?
No: Voy a existir ¡Vamos! Voy a existir.
E-XIS-TIR
E-XIS-TIR
¡Dios mío! ¡Qué budismo me refresca la sangre!
Renunciar de puertas abiertas.
Frente al paisaje todos los paisajes,
Sin esperanza, en libertad,
Sin nexo,
Accidente de la inconsecuencia de la superficie
de las cosas,
Monótono pero dormilón,
Y qué brisas cuando las puertas y las ventanas
están todas abiertas!
¡Qué verano tan agradable el de los otros!¡Denme de beber, que no tengo sed!
PESSOANA
Súbita, una angustia…
¡Ah, qué angustia, qué náusea del estómago en el alma!
¡Qué amigos he tenido!
¡Qué vacías de todo las ciudades recorridas!
¡Qué estiercol metafísico mis propósitos todos!
Una angustia,
Un desconsuelo en la epidermis del alma,
Un dejar caer los brazos en el crepúsculo del esfuerzo…
Reniego.
Reniego de todo.
Reniego más que de todo.
Reniego a espada y fin de todos los dioses y su negación.
Pero ¿qué es lo que me falta que siento faltarme
en el estómago y en la circulación de la sangre?
¿Qué aturdimiento vacío me extenúa el cerebro?
¿Debo tomar cualquier cosa o suicidarme?
No: Voy a existir ¡Vamos! Voy a existir.
E-XIS-TIR
E-XIS-TIR
¡Dios mío! ¡Qué budismo me refresca la sangre!
Renunciar de puertas abiertas.
Frente al paisaje todos los paisajes,
Sin esperanza, en libertad,
Sin nexo,
Accidente de la inconsecuencia de la superficie
de las cosas,
Monótono pero dormilón,
Y qué brisas cuando las puertas y las ventanas
están todas abiertas!
¡Qué verano tan agradable el de los otros!
¡Denme de beber, que no tengo sed!
Fernando Pessoa, Bicarbonato de soda.
(Gracias, Musa.)
JIM, JAM Y EL OTRO
JIM, JAM & EL OTRO

JIM, JAM & EL OTRO

POSTALES .004
Sentarse a la ventana de ciertos bares del centro de la ciudad es como estar en pantalla. Es como la media hora de fama. Y en hora pico es como tener un rating más bien alto.
Eso pensó y evitó sonarse los mocos, ahí, ante el gran público.
Encontrado en la libreta negra. La Giralda, 12.01.2004, 17.30.
POSTALES .004
Sentarse a la ventana de ciertos bares del centro de la ciudad es como estar en pantalla. Es como la media hora de fama. Y en hora pico es como tener un rating más bien alto.
Eso pensó y evitó sonarse los mocos, ahí, ante el gran público. F.J.V.
Encontrado en la libreta negra. La Giralda, 12.01.2004, 17.30.
CONSEJO
El truco es no mirarlo de frente. No fijarle la vista.
Libreta negra, Primera anotación, 2004.
BREVERISSIMO
Quiso liderar el movimiento más revolucionario. Reclutó a cientos de mujeres y de hombres de todas las etnias y religiones y edades y estaturas. Venció el prejuicio que somete a la gente seria esa que, a la larga, abandona toda forma de vida digna para convertirse en funcionaria. Fueron en horda, incontenibles, con destornilladores y llaves en las manos.
En una noche liberaron a todos los hombrecitos de los semáforos.
Pocos comprendieron lo que sucedía cuando desde sus ventanas vieron el maravilloso espectáculo de sutiles homúnculos corriendo por las veredas verdes y encendidos para enseguida, extenuados, quedarse quietos, rojos, iridiscentes.
Encontrado en la libreta negra. Lisandro Bar, 11.11.2003, 20.35.
BREVERISSIMO
Quiso liderar el movimiento más revolucionario. Reclutó a cientos de mujeres y de hombres de todas las etnias y religiones y edades y estaturas. Venció el prejuicio que somete a la gente seria esa que, a la larga, abandona toda forma de vida digna para convertirse en funcionaria. Fueron en horda, incontenibles, con destornilladores y llaves en las manos.
En una noche liberaron a todos los hombrecitos de los semáforos.
Pocos comprendieron lo que sucedía cuando desde sus ventanas vieron el maravilloso espectáculo de sutiles homúnculos corriendo por las veredas verdes y encendidos para enseguida, extenuados, quedarse quietos, rojos, iridiscentes. F.J.V.
Encontrado en la libreta negra. Lisandro Bar, 11.11.2003, 20.35.